Instrumentos De Percusión

Introducción

Se definen como instrumentos de percusión a todos aquellos cuya superficie resonadora es golpeada, sacudida o frotada por el ejecutante. El origen etimológico de la palabra percusión procede del verbo latino percutere, que significa golpear, batir. Sin dudas, es en este tipo de instrumentos donde mejor se manifiesta la relación causa-efecto, pues es el mismo golpe el responsable directo de la producción del sonido.

Aunque los instrumentos de percusión no son capaces de aportar melodía al conjunto orquestal, su contribución rítmica y colorista es muy importante.

 Principios de funcionamiento de los Instrumentos de Percusión
 
Vibración de barras o varillas


Las varillas que son cuerpos rígidos de notable longitud con relación a sus restantes dimensiones, sólo necesitan de un punto de apoyo para poder vibrar, pudiendo hacerlo longitudinalmente, transversalmente, o con vibraciones de torsión, aunque desde el punto de vista musical, sólo nos interesarán las dos primeras formas de vibración.

Si la varilla se fija en un extremo y se golpea ligeramente en el otro, entrará en vibración, sin originarse ninguna flexión secundaria, por lo que sólo emitirá la frecuencia fundamental sin armónicos y según vaya disminuyendo la amplitud de la vibración se apagará el sonido. Esta es la base sobre la que se fundamenta el diapasón, que produce un sonido de frecuencia constante, exento casi por completo de armónicos. Es por esto que este instrumento se utiliza como patrón de frecuencias para la afinación de los demás instrumentos.

En todos los instrumentos de varillas, la fuente sonora emite sólo las notas fundamentales, aunque en forma de onda amortiguada. Esto supone la superposición de las notas que se van produciendo con la vibración que se amortigua de las notas anteriores. Esta superposición de sonidos, con frecuencias acordes, producen un efecto auditivo análogo al de los sonidos armónicos, obteniéndose el timbre. Como es lógico, también influye la materia de que esté formada la varilla.

Vibración de membranas


La vibración de membranas, se basa en los mismos principios que la vibración de cuerdas, ya que son materiales elásticos tensados. La diferencia, es que mientras la cuerda es una línea de puntos vibrando, la membrana es una superficie, y los puntos nodales de la cuerda se transforman en líneas nodales en la membrana; por consiguiente las ondas lineales en la cuerda, son de tipo superficial en la membrana, por lo que las ondas estacionarias son de tipo bidimensional.

En las membranas ideales vibrantes, los modos de vibración no son armónicos del fundamental, por lo que no resultarán muy agradables al oído, presentando varias dificultades para conseguir las diferentes notas, como es que no se pueden variar sus dimensiones, resultando difícil modificar la tensión a la que está sometida.

Vibración de placas


La diferencia fundamental entre las vibraciones de una membrana y las de una placa delgada consiste en que en una membrana la fuerza recuperadora se debe por completo a la tensión aplicada a la membrana, mientras que en una placa delgada la fuerza de recuperación se debe por completo a la rigidez de la propia placa y no a la tensión aplicada en el golpe.

Las placas vibrantes pueden hacerlo transversalmente y dependiendo de la forma de sujeción, sus modos de vibración son sobretonos que no son armónicos del fundamental.

Clasificación de los Instrumentos de Percusión



Introducción


Una primera clasificación, desde el punto de vista musical, podría ser:

    a) Instrumentos de entonación definida: su sonido produce sensación de tono (por ejemplo: los timbales, el xilófono, las campanas, ...)

    b) Instrumentos de entonación indefinida: no producen tonos definidos, sino más bien ruido (por ejemplo: el bombo, los platillos, el tambor...)

Pero desde el punto de vista estructural, podemos realizar la siguiente clasificación:
    a) De membrana: tambor, timbal, bombo...
    b) De placas: platillos, gong, crótalos...
    c) De barras: xilófono, celesta...

Instrumentos Musicales de Barras y Placas
A este grupo pertenecen los idiófonos, en los que el sonido es producido por la materia misma del instrumento, gracias a su solidez y elasticidad, sin que se tenga el recurso a la tensión de membranas o de cuerdas.

 A este grupo pertenecen la lira, marimba, xilófono, vibráfono, campanas, triángulos, platillos, etc.
La lira o glockenspiel, palabra alemana para designar el juego de timbres empleados en las orquestas, es uno de los instrumentos de barras más sencillo, consta de pequeñas láminas de acero en un bastidor, y que en vez de hacerse sonar por medio de pedales, se percuten con un martillito. 


Si se percute una lira, vibra transversalmente a una frecuencia determinada de acuerdo con sus dimensiones, propiedades del metal, y localización de los puntos de suspensión, teniendo sus extremos libres para vibrar.
La marimba, , es otro instrumento de barras, aunque diferente de la lira en varios puntos importantes.

En el Sur y Centroamérica, México y Africa, existen primitivas formas de marimbas, que consisten en unas barras de madera (palisandro) o plástico, colocadas sobre cajas de resonancia y golpeadas por diversas clases. Algunas de estas cajas de resonancia están hechas con mitades de cáscaras de coco de diversos tamaños. Estas primitivas marimbas fueron desarrolladas posteriormente hasta obtener las actuales de América latina y el xilófono en Europa. 


Las barras están soportadas por unos rastreles que atraviesan dos agujeros horizontales próximos a los nodos del fundamental. Cada barra tiene un arco recortado en su extremo y un resonador tubular situado verticalmente cerca de cada barra. 

Cada resonador está cerrado en un extremo y tiene una longitud para resonar en el fundamental de la barra correspondiente. Los resonadores afectan al sonido de dos formas, la primera porque la energía de la vibración de la barra se transfiere eficazmente al aire, el nivel se incrementa y el sonido disminuye más rápidamente. En segundo lugar, el resonador refuerza el fundamental, pero no otras frecuencias, que no sean las frecuencias de resonancia del tubo.

Muchos de los principios que se aplican a la marimba son útiles en el xilófono formado por barras más estrechas que las de las marimbas y son también gruesas.


El vibráfono o vibraharp consiste en una serie de barras metálicas que se apoyan sobre cajas de resonancia afinadas. Las barras son golpeadas con mazas duras o blandas, según la naturaleza de la música. Mediante un dispositivo electrónico se hace vibrar, de manera que se parezca al vibrato de un violín. Su sonoridad posee una calidad bella y aterciopelada, como de campanas y puede ser extremadamente brillante o igualmente delicada.

De todos los instrumentos de percusión de la orquesta, los platillos consisten en dos discos circulares de metal ligeramente cóncavos, con el centro agujereado, para que pase una correa de cuero.
El sonido de los platillos de frecuencia indefinida, se produce al chocar uno con otro, aunque a veces se hace sonar un sólo platillo golpeándolo con uno o dos palillos. Producen un sonido efectista y estridente, necesitando un tratamiento acústico de cierta absorción.

    
El triángulo es una barra cilíndrica de acero, doblada en dos puntos para formar un triángulo, y abierto por uno de los vértices. Se suspende de un cordón, y el sonido se produce al golpearlo con una varilla de acero o de hierro. El sonido es de frecuencia indefinida muy claro y penetrante.


Un buen instrumentista de la percusión estudia la superficie de cada gong y sabe con exactitud en que punto de los mismos obtendrá una determinada clase de timbres, ya que por lo general, existen tres o cuatro calidades sonoras, completamente distintas, a extraer de un gong que se golpee.

Se fabrican con metal forjado para que así su estructura sea densa, y entonces, sus vibraciones se transmitan poderosamente. Pero la densidad del metal es frecuentemente irregular, de tal forma que es difícil para el instrumentista el conocer con exactitud la fuerza que ha de imprimir a cada uno de sus golpes y que parte de la superficie debe golpear, ya que la desigualdad de la densidad da lugar a irregularidades de volumen y timbre en su sonoridad.

En el grupo de las calabazas, se encuentran las maracas de los países latinoamericanos. Un tipo de ellas es una vaina cuyas simientes se han secado. Al agitarse, las pepitas sueltas originan un sonido irregular de frecuencias agudas. 

Otro de sus tipos, el guiro, consiste en una calabaza larga, estriada a través de su longitud. Se sostiene con una mano, y con un trozo de madera provisto de alambres rígidos, se frota suavemente la calabaza con la otra mano, en una posición de ángulo recto con las estrías. Este instrumento puede lograr un ritmo poderoso, y variando la velocidad de la frotación pueden obtenerse frecuencias muy altas frente a la frecuencia bajas obtenidas por la frotación lenta.

La celesta tiene un teclado como el del piano. Su sonoridad es delicada y se produce por medio de unos macillos ligeros que golpean las barras metálicas colocadas encima de cajas de resonancia.


Las claves son dos palillos cilíndricos y fuertes, hechos de palo de rosa los cuales, golpeados uno contra el otro, producen un sonido claro, penetrante y profundo, haciendo de caja de resonancia el hueco de una mano.

Instrumentos Musicales de Membranas

En este grupo se encuentran los mebráfonos en los que el sonido se produce por membranas fuertemente tensadas. Se dividen en tres subgrupos: 11 membráfonos percutidos al que pertenecen los timbales, caja, bombo, tambores militares, etc.

Los timbales son instrumentos de percusión que se afinan y pueden producir unas frecuencias determinadas. Un timbal consiste en una caja semiesférica o semiovalada, hecha de cobre o bronce, con una membrana de pergamino tensa sobre ella y sujeta con un aro de metal, que se ajusta mediante tornillos. El timbalero puede variar la tensión de la membrana y por consiguiente su afinación apretando o aflojando los tornillos.

En teoría la piel es de igual espesor en toda su superficie, pero en realidad existen grandes desigualdades en la misma. Esto hace que sea dificil el conseguir el mismo grado de tensión para toda la superficie. Lo que no sólo dificulta la afinación, sino que da origen a sobretonos, no armónicos de su fundamental irregulares y excéntricos, haciendo que sea así casi imposible el obtener una sonoridad pura y con resonancia, un buen timbalero estudia cada parche y conoce cada parte del mismo en el que puede obtener la mejor sonoridad.

 Cuando lo golpea la maza tiene la tendencia natural a rebotar. Un buen instrumentista aprovecha esta propensión, ya que el rápido rebote sobre el parche, produce un sonido mejor que el flojo y pesado, al existir menos interferencia con las vibraciones del parche. Antiguamente, la extensión del timbal era de una octava, aunque hoy en día su extensión es de unas dos octavas. Con el empleo de los pedales la afinación de cada timbal puede variar con gran rapidez en manos de un buen instrumentista.

Casi nunca se emplea un sólo timbal, sino dos juntos, uno pequeño para agudos y otro grande para graves, produciendo un sonido efectista y solemne, necesitando un tratamiento acústico de paneles de refuerzo.
Un timbal bien afinado y debidamente percutido, hace que se perciba un tono fundamental fuerte y tres armónicos a intervalos de quita justa, séptima mayor y octava sobre el tono base.


El bombo es un tambor de grandes dimensiones que produce un sonido grave e indefinido, que se origina al golpear el parche con un mazo.


El tambor militar o la caja, tiene dos parches, el superior se bate con los palillos, y el inferior tiene un número de cuerdas dividiéndolo en dos mitades. Cuando se toca este instrumento, el parche inferior vibra, y se agitan fuertemente estas cuerdas o tirantes.

 Esto aumenta la brillantez fortaleza y duración de cada golpe. Cuando se hace un redoble, hay un intervalo de tiempo entre cada golpe de los palillos rellenado por la vibración de los tirantes, consiguiendo así que el redoble suene continuo. La frecuencia del sonido es indefinida. La caja de frecuencia indefinida es un pequeño tambor de características análogas al tambor militar.


La pandereta es un instrumento de percusión, que consiste en un parche estirado sobre un marco de madera circular, que tiene unas pequeñas plaquitas de metal. El ejecutante golpea la pandereta con la mano.


Los bongos son dos cuencos de madera, de forma cónica con su extremo más pequeño cubierto y el mayor cubierto de una piel tensa. Se tocan con los dedos cerca del borde, algunos de estos instrumentos pueden afinarse.


Los tam-tams son dos tambores, como unos pequeños timbales, que pueden afinarse y se tocan con palillos. A veces el sonido de uno de ellos se amortigua por presión de la muñeca, elevándose así su afinación.

La tumba es un tambor cónico alargado, que se toca con los dedos, posee una sonoridad profundo y de gran alcance.


La tabla de la India, corrientemente se toca a parejas no con un palillo, sino con los dedos. La mano derecha toca la más pequeña y la izquierda la mayor, con distintas maneras, golpeándolo con los dedos presionando con la muñeca el parche del tambor y luego golpeándolo con los dedos, para así conseguir una sonoridad más aguda; golpeando el parche y luego deslizando la muñeca para que el sonido, empezando grave, alcance una sonoridad más aguda.

Fin